El poeta inmortal

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Dante Alighieri tenía nueve años la primera vez que vio a Beatriz. Al menos así lo cuenta en la Vita nuova, su obra de juventud, su retrato del artista adolescente casi siete siglos antes de la novela de Joyce. Al ver a esa niña de su misma edad, el espíritu de la vida comenzó a temblar en su corazón, desestabilizando su órganos sensitivos —especialmente a los ojos y al estómago— y ordenándoles que admirasen a su nueva señora.

Pero, por muy fuerte que fuera el deseo de Dante por Beatriz, ella era de naturaleza tan noble que no enajenaba a Dante, sino que más bien se hacía uno con la razón:

«Y aunque su imagen, que continuamente estaba conmigo, le diese a Amor atrevimiento para hacerse mi dueño, era sin embargo de tan nobilísima virtud, que ninguna vez permitió que Amor me gobernarse sin fiel consejo de la razón»

Dante Alighieri

El momento en el que Dante reconcilió la pasión con la razón, fue cuando comenzó su vida nueva.

Editorial Cátedra. Traducción a cargo de Raffaele Pinto

Vita nuova está escrito en tres géneros literarios diferentes: la narración, la lírica y la crítica. En el primero, Dante describe lo que le ha sucedido a manera de anécdota; en el segundo, vuelve a esos hechos pero ahora los canta en verso; por último, hace una reflexión crítica de lo que acaba de componer. Al revisar sus experiencias —en especial aquellas que tienen que ver con su señora— por medio de tres tipos de escrituras, Dante está renovando su vida. ¿Por qué lo hace? Para conocerse a sí mismo y para comprender su amor hacia Beatriz. Así lo dijo José Ángel Valente: «El poeta no opera sobre un conocimiento previo del material de la experiencia, sino que ese conocimiento se produce en el mismo proceso creador y es, a mi modo de ver, el elemento en que consiste primariamente lo que llamamos creación poética. El acto de su expresión es el acto de su conocimiento».

Al atravesar por el lenguaje su experiencia sensorial, Dante racionaliza el acto de desear. Esto ocurre, por ejemplo, en el capítulo XII, cuando en un sueño, Amor se le presenta a Dante y, con palabras oscuras, le dice que componga una rima para asegurarle a su amada que es a ella a quien ama y así poder recuperar su saludo. Al despertar, Dante traduce en una balada las palabras que le dijo Amor en el sueño:

«Con dulce son, en cuanto estés con él, 
empieza estas palabras, 
después de haberle compasión pedido:
«Aquel que a vos, señora, me ha enviado, 
cuando gustéis, desea, 
si excusa tiene, que me sea oída.
Aquí está Amor, que por vuestra hermosura
 cambiar le hace el semblante, como quiere:
por qué le hizo así mirar a otra pensadlo vos, que el corazón no os muda.»
(…)Y si ella no te cree,
di que pregunte a Amor, que bien lo sabe;
y haz, cuando acabes, un humilde ruego:
si concederme su perdón la enfada, ordéneme morir con un mensaje, 
y se verá de un siervo obedecida»

Dante Alighieri

Algo similar ocurre en el capítulo XV, cuando a Dante lo asaltan dos pensamientos contradictorios. El primero le pregunta por qué sigue buscando a Beatriz si su presencia lo mortifica tanto; mientras que el segundo responde que su hermosura y el deseo que siente por ella es tan grande que lo hace olvidar las penas que le provoca. Solo a través de un soneto es que Dante entiende lo que evocan en él ambas ideas:

«Muere en mi mente lo que me acontece,
cuando, mi hermosa dicha, voy a veros;
y cuando os tengo cerca a Amor escucho
decir «si perecer te enoja, escapa».
(…)
Quien entonces me viese pecaría,
si no conforta mi alma atribulada,
con solo demostrar compadecerme,
por la piedad, que vuestra burla mata,
la cual se cría en la mirada muerta
de los ojos, que anhelan su morir»

Dante Alighieri

Lorenzo Valles. Los encuentros entre Dante y Beatriz en Florencia después se replicarán en el encuentro que tendrán en el Paraíso Terrenal el canto XXX del Purgatorio de la Comedia.

Pero Dante es hombre de carne y hueso, y se desvía del camino. Más de un año después de la muerte de Beatriz, ve a una mujer asomada por una ventana. A ella le escribirá varios poemas hablándole sobre su deseo y dejará de lado a su señora. Y es que Dante, además de hombre, también es poeta, y el deseo del poeta es desear.

Tendrá que ser Beatriz, en medio de un sueño, la que le diga a Dante que se ha alejado del camino. Y es que, como él mismo dice, el deseo que no es hacia Beatriz, no está ligado a la razón:

“Acordándome de ella según el orden del tiempo pasado, mi corazón comenzó a arrepentirse dolorosamente del deseo de quien tan vilmente se había dejado poseer por algunos días contra la constancia de la razón; y ahuyentado este malvado deseo, volviéronse todos mis pensamientos hacia su nobilísima Beatriz

Dante Alighieri

Una vez Dante vuelve a enfocar su atención en su señora, no solo accede a una vida nueva, sino también a una vida inmortal, tan inmortal que, cientos de años después, seguimos leyendo y hablando sobre los versos que escribió por su amor a Beatriz.

Alighieri, D. (2022). Vida nueva (12th ed.). Ediciones Cátedra.

Valente, J. Á. (1994). Conocimiento y comunicación.

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