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La hoguera pública o la fuerza del Mito
La hoguera pública arde eternamente. El fuego purifica la materia imperfecta y la moldea dentro de los límites exactos de la forma. Lo sobrante es consumido por las llamas y quedan los contornos precisos de una realidad comprensible: la Verdad. “Las ficciones son necesarias para trascender las confusiones” dirá Richard Nixon, el entonces vicepresidente de Estados Unidos y narrador de esta historia. A mí nada de política de gorgueras, guantes de seda y esas mojigaterías. Como el Tío Sam me dijo una vez: La política es el único juego que se juega con sangre de verdad. Corre el año 1953.…
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El divorcio que me jodió la vida
Sobre la separación de la arquitectura y la escultura como anexo Álvaro Talarewitz “¿A quién quieres más, a papá o a mamá? Tienes que elegir.”“Pero es que a mí me gustaban los dos…”“Pues así es la vida.” Cuando se planteó el Paragone, allá por el Renacimiento, no fue solo un debate académico, fue una pelea encubierta por la custodia del alma del arte. En el epicentro estaban tres grandes disciplinas que hasta entonces se llevaban como buenos hermanos: pintura, escultura y arquitectura. Se querían, se inspiraban mutuamente, se entendían incluso en el silencio. Pero a alguien se le ocurrió ponerlas a…
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‘El Gé y De Chill’: todo lo que tienes que saber y sentir sobre el ‘chemsex’
Parecían advertir lo que Iván Zaro expresaba en Bigoteando, el podcast de la editorial: «El sexo es lo más subversivo, lo más punki, porque dejamos de producir y nos limitamos a ser».
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Historia de un motivo poético
Un pequeño recorrido por algunos casos del «amore langueo» «Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero,que muero porque no muero» Hay versos que han sido, son y serán siempre pasto de muchas almas. Ciertos poemas han habitado a lo largo de la historia en las cabezas, siempre tan ajetreadas con otros quehaceres tanto más insustanciales, de las mujeres y los hombres de nuestro mundo. Y en este paseo por los años, han ido poblándolas, sus cabezas, de versos memorables que ya no son, como auguraba Manuel Machado, de autoría de nadie, sino de todos; versos que ya…
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Suaves e Imposibles: Tratado de la chica Rohmer
En el aire, entre esas cosas que suceden entre la mañana y las cuatro de la tarde, las chicas Rohmer aparecen en mi pantalla fumando a escondidas, regando en camisón las hortensias del jardín o pelando frutas de temporada. Hay una suavidad en cada una de estas actividades que es inseparable de su manera de estar en el mundo y es que, las chicas Rohmer responden a algo temprano y se encuentran siempre al borde: a los pies de la cama, en la orilla, apoyadas sobre el alféizar de la ventana… Las observo ahora como hipnotizada y me doy cuenta…




