Si eliges qué deshacer, si sabes cómo tomar esa decisión. Si un enigma entrara en la habitación. Si todos los demás enigmas lucharan por salir.
– Anne Carson
Un cuerpo de helio morado, una trencita muy larga, y un flequillo vasco-punk. Guille se mira al espejo que es su cámara frontal, y se da cuenta de que es todas esas cosas. Guille es todas esas cosas mientras se dedica a las palabras… algunas se quedan con él mucho tiempo y luego las regala porque ya no las quiere, (o porque las quiere demasiado).
Un poema es como un selfie, la oscuridad es un perro que se llama Fermín, y la adolescencia, un triángulo isósceles.
Todo eso me lo ha enseñado él.
Guille y yo llevamos siendo amigos aproximadamente 5 años, y durante esta amistad que continúa, me he dado cuenta de que a nosotros nos une, entre otras cosas, una fe muy ácida y escurridiza por la que creemos en todo aquello que no entendemos de manera más o menos religiosa.
Por eso, desde que le conozco, también sé que escribir es, de una forma u otra, un acto de plegaria. Hoy, por varios motivos, quiero regalarle una pequeña recopilación de estas certezas confusas que profesamos, con la intención de que tomen forma de credo.
Si nos rezo, lo hago así:
Creo en las higueras y en los angelitos urbanos que revolotean solo de deseo
Creo en la piel atópica en Hiper Usera y en las segundas oportunidades
Creo en la traición amable de la memoria
Creo en los líquidos fosforitos que gotean de poesía y pubertad
Creo en la lucidez del insomnio
en los colorantes y conservantes artificiales
en la herencia mariflor de Lemebel
en el color cian
en el Dior de Galliano
Creo en el estío laboral en el que nos acompañamos
Creo en los mundos posibles que has imaginado
Creo en los altares subterráneos de la línea 6
Creo que me esperas porque llegas siempre antes
Creo en el miedo que nos ha dejado encontrarnos
Y en los capítulos cítricos de nuestra amistad
Querido Guc:
Confiar en que las cosas tengan sentido es algo que tiene más sentido a tu lado.
Todo esto que nombro es también recuerdo y celebración de lo que juntos hemos descubierto, construido y guardado, gracias a la fe más ácida y sincera.
Y aunque de momento ni tú ni yo sepamos muy bien qué estamos haciendo, si tu sigues escribiendo, yo seguiré creyendo sin dudarlo.
Feliz cumpleaños.

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