Huxley, Smith y la trascendencia a través de lo psicodélico
Si las puertas. Si la puertas de la percepción se abriesen fueran abiertas. Entonces. Entonces el hombre podría podría ver. Ver el mundo tal y como es. El mundo tal y. Tal y como.
El mundo tal y como es.
Infinito.
– William Blake (deconstrucción)
Una rosa es una rosa es una rosa. Se abren estas puertas de ángeles duros. Cuerpo en derretirse, cabeza recostada hacia atrás. Huxley prueba la mescalina. Se abren las puertas. De la percepción se abren. Acceso eterno etéreo infinito lleno. Grita una mujer; Birdland. No les oye no oye nada. Nada oye. Esta mujer canta canciones de pájaros cantores. Son cuervos. Esta mujer tiene un amante de rizos negros. El artista de su vida. Me ciega su música, tu cara cambia delante de mis ojos. Eres múltiple. Todos los hombres mujeres que han pasado por. Pasado por mi mirada.
Es dura tu mirada y nada entiendo. Como virutas de oro las motas doradas alrededor de tus cejas caídas. Tu mirada ósea es triste. Tu composición es simple. Los árboles cantan. Cantan y se mueven al ritmo de una congregación angelical. Me rodean fuegos antropomórficos y hay risa, tintineo carcajada de bebé.
La belleza parece otra. Una rosa es una rosa es una rosa. Aldous Huxley prueba la mescalina y la estética parece otra. Recuesta la cabeza hacia atrás y salen de sus labios volutas de pensamiento. Las Puertas de la Percepción (1954). Cielo e infierno (1956). Los confines causales del pensamiento se enredan se tropiezan caen adolescente desgarbado. Se desgaja resquebraja se impele hacia abajo. La estética se amplía es un marco sin confín. Un tapeteo un gotarrón cae duro cae fluido se entiende su caer. Siento la rotura causal. Disolución de la categoría, corroboración de una puntualidad kantiana. Si tan solo las puertas. Las puertas de la percepción. Las relaciones serían fluidas, lo serían también los chillidos. Hipnosis violeta. El sol es un molinillo púrpura en nebulosa coincidencia; hipnotizante atardecer.

Causalidad: categoría de la mente, contingencia de lo humano. Ilusión de linealidad y flujo. Eventos secuenciales en el espacio entre mi córnea y el asfalto. Borrosa difusión. Непонятно. Una mujer se desgarra desgarra la voz en pos de la G L O R I A. Aldous Huxley mira por el hueco entre los ladrillos, intuye la luz que pasa a través. No es ya una intuición. Huxley se quema la mano con la manilla de la puerta. Queda cicatriz/ se declara esclarecido. Es 1954. Comienzan los años sesenta, se populariza el LSD. Aldous Huxley, filósofo y escritor británico, pasa su vida experimentando con los psicodélicos. Su droga predilecta es la mescalina, agente extraído del cactus peyote, propio de las comunidades indígenas latinoamericanas. Utilizada durante siglos en ceremonias religiosas como método para aparecer más allá de lo percibido por la convención, de los límites del cerebro humano. Para desdibujar la línea dura del inexorable paso del tiempo: para llegar a ese otro espacio einsteniano en el que accedemos a una dimensión física paralela; al lugar donde convergen los pretéritos. Como un punzón que presiona es su investigación, cavando pequeños hoyos con masa, ocupando lugar en el tiempo y el espacio. Pequeños huecos sombreados que crean una discontinuación de la recta, accesibles a través de ciertas puertas. Estas puertas llevan a lugares incognoscibles, no-secuenciales. Una de ellas es el sueño. Según narra Huxley, a otras tal vez tengamos acceso/ tengamos acceso a otras.
Мente y pragmatismo juegan a la gallinita ciega, dejando excluido a lo utilitario, que se queja. Con él no quieren más jugar. La necesidad de supervivencia deja lugar a otro plano, y la mente se expande más allá de la primitiva contingencia de un habitar el mundo. La Belleza gana poder, soberana vagabunda del espacio, gana detalle, concreción, se recrea en el lenguaje y más allá de los límites de éste. Las relaciones con uno mismo y con el mundo se vuelven laxas, ligeras, motor de lo liviano. Uno ríe ante el titánico peso del cielo, se adormece a los pies de un pacífico Atlas. Se convierte en suave lo que antes era rudo: en blando, lo que antes era duro. Se desprenden como piedras preguntas de las nubes: ¿serán las cuestiones metafísicas tan solo confusiones semánticas? Dudemos, también, de ese tan solo: agujero de conejo, abismo Carrolliano. Agresivo golpe de obviedad: amabilidad integral, integrativa. Rodeados de figuras ardientes, figuras que bailan. Pequeña pequeñita soledad. Bua, bua. Dos niños dibujan en la arena un tres en raya. Juegan ambos. Ambos ganan.

El Otro: refugio de amable bienestar. Terrible el darse cuenta. Una rosa es una rosa es una rosa. No supo Huxley. Subterfugio clásico en la filosofía: ejercicio de utilización de un vocablo ignominioso infamante afrentoso indescifrable. In one word: marica el que lo lea. Apocalipsis cambiante. La idea simple adquiere peso al haber sido adquirida a través del esfuerzo, y por ende es tanto más valorada por el lector. Faceta interesante de lo que significa que algo tenga valor, peso en una escala. ¡Mundo, amable lugar! Con tus rosas rosae rosas. Amables pueden ser, también, las personas. Liberador conocimiento. Independiente de la disolución de lo kantiano. Desnuda existencia. Y sin embargo; efecto destructor sobre la convención. Casi tan impactante como la disolución de la sombra, o del color. Extensa en el mundo la amabilidad: extenso, también, el miedo. Temprana elección. Pito pito gorgorito. Excesiva, asfixiante cercanía. Dónde estás tú tan bonito. Retroceso: encuentro con lo Bello. A la era verdadera. Una rosa es una rosa o una visión de una rosa o un violín. Rosa rosae rosa. Una rosa es. Una rosa.
Pim, pom.
Fuera.
Este artículo es en honor a Patti Smith, cuya escritura, experiencia y música han iniciado en mí procesos incómodos, hermosos procesos. Es ella la mujer que menciono, interlineal. Gracias, Patti. No creo ya que nos veamos en esta vida, pero nunca se sabe. Aún hay tiempo. Si no, quizá al otro lado. Al Lado de Allá.

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