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Mudo y taciturno
Ernest Hemingway y el inagotable combate en pos de lo verdadero Primer asalto: El Hombre vs. lo Estílistico Hemingway era un genio y vivía de su honestidad. No era, tampoco, mal boxeador. Buscaba cada tarde el calor de la estufa de algún café, tímido resguardo de la penetrante neblina del invierno en París. Cuenta que al poner lápiz sobre papel y no sentir fluir el cuento, se detenía abruptamente y decía “Hem, escribe algo honesto. Algo que conozcas. Escribe la frase más honesta que puedas. La más honesta que sepas.” Como por efecto de un torrente se quebraba entonces la presa…
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Aquellos objetos y lugares de memoria
Una cartografía de aquellos lugares comunes que no queremos aceptar Scroll scroll. Una sucesión de imágenes de personas en shorts, en tops de tirantes, en blusas, en pitillos, en bermudas en el supermercado. Una cartografía de los pasillos del Mercadona, del itinerario a recorrer desde la entrada hasta la frutería. Zapeando zapeando. Vídeos en formato TikTok adaptados a vídeos en formato informativo con su correspondiente voz de presentadora que introduce el vídeo en formato TikTok. Vídeos en formato informativo para hablar de citas en supermercados, del ansia de encuentro, de las ganas de coincidir. Y en todas las casas risas.…
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Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz
La descriptio amoris en el primer teatro castellano Debe haber pocas cosas en este mundo más codificadas que el amor. Cualquier ciudadano de esta nuestra sociedad podría enumerar, por poner un ejemplo, cuál es el órgano del amor, cuál su color, cuáles son las emociones que lo acompañan o el dios que lo provoca. Este imaginario amoroso, asentado por convención en la sociedad, es recurrente en nuestro día a día; ahora bien, ¿conocemos acaso, o hemos reflexionado, el origen de estos atributos otorgados al amor? Cada uno tiene su origen e historia, y algunos son mucho más antiguos de lo…
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Nuestra Señora de París: la Fatalidad y la Justicia (II)
Para Víctor Hugo, la fatalidad es la ley natural que conduce a los seres humanos a enfrentarse a las consecuencias de sus propios actos y pasiones En el primer capítulo sobre Nuestra señora de París, de Víctor Hugo, hablábamos de la fatalidad. Esta no es el mundo, tampoco Dios ni una forma decimonónica del destino; es, en realidad, una entidad para la que quizá no tenemos una palabra más que la fatalidad, y sin embargo esta tampoco la usamos en exceso. Podría definirse como el peso de las cosas, que conducen a otras, porque sí, porque lo han hecho y…
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La joven escritora de Expiación
Metaficción y límites del género en la obra de Ian McEwan Con la adultez recién estrenada y el empuje vital de la aparente esperanza que la sigue, mis compañeros se lanzan a la carrera de lograr su primera gran historia. Me emociona ver a mi círculo cercano empleándose a fondo en revivir en el procesador de texto los últimos años de la vida de Chopin, tortuosos y acompañados de unas últimas mazurcas deliciosas; las desventuras de un amor novel que termina antes de tiempo; o los pasillos asépticos de un hospital rodeado por la bruma y por el que se…




