Ideas sobre trabajar el arte desde el ser consciente
In that place that I’m talking about, that place of consciousness doesn’t have a price tag. Also, I did say in the beginning that a creator-what makes the character of a creator are many ingredients and among them one is that you want the other eyes to see what these things are; that all things are wonderful if you see them that way; all things are important if you see them that way; and you can shine them up to that place, you see. I think it’s even more than that. I think that not to quote the Bible, but on one level, they do say that the meek and the humble shall inherit the earth. And so why shouldn’t these inherit the earth? They start on a humble note and they become as much of a unity as any other law that we understand. And so they can stand. Of course, when we speak of silver or works of art or linens or architecture or whatever, it slipped through some conscious mind, or it may not only be one mind but it may be hundreds of years of minds pooled ‘til it comes to an essence; and of course in that place you give that consciousness to everything, that you will do as much as you can, as much as you understand, as much as you’re aware of.

Quiero aterrizar algunas ideas que he tenido al ver un catálogo y unos textos de la artista Louise Nevelson.
Indagando por Internet encontré unas imágenes de la edición de un texto de esta artista llamado Dawns and Dusks. Todo el entramado escultórico de Louise Nevelson me recuerda mucho a mis años en la facultad de bellas artes de Granada. No sé porqué exactamente, pero creo que todo amanece y atardece. Para mi esta escultora fue una desconocida hasta que fui a Londres y me la encontré en la TaTe Modern. Imponente y callada, oscura y provechosa. Es verdad lo que decía Nevelson, que todo es más elegante cuando se recubre de negro. Allí estaba, delante de una pieza, Black Wall, hecha de pedazos de madera que se encontraba por Nueva York, ensamblados de manera sutil, muy delicadamente, cada cosita en su lugar. Es una pieza que me llama a la recolección de cosas, a recoger cosas para pegarlas luego. Ella creo que lo arreglaba todo con el color negro y eso es un acierto.
Lo raro que es ver un tótem y ver una escultura de metal.

Muchas de las piezas de Nevelson están solas contra el mundo, están atrapadas en la jungla, listas para que cualquier jaguar les ataque, por eso son corpóreas y corpulentas. A veces me recuerdan a escudos o a tropas. Otras veces las piezas hacen un grupo en el que se ayudan unas a las otras. Ella decía que usar objetos que normalmente no se usan en el arte es lo que hacía que el espectador promedio se desentendiera de la relación con la pieza. Si no lo he visto antes es porque no es importante.
Me interesa eso de Nevelson, esa obligación hacia el espectador de educar el ojo y consumir el objeto. Realmente nada es nuevo, solo que nadie mira los armarios por detrás.
Las piezas en blanco de Nevelson me son muy impactantes. Cuando la luz rodea algo blanco te molesta al ojo. Es como los pueblos blancos de Cádiz que reflejan la luz por la cal en las paredes. Cuándo se notan los objetos en una pieza realizada de muchos objetos, miras detenidamente las partes. Las piezas negras son comunidades y las piezas blancas son entidades.

Hay un documental de Louise Nevelson que demuestra su manera de enfrentarse a las piezas. Ella, con un cigarro, con unas pestañas enormes, llamando «cariño» a los ayudantes de taller mientras mueven piezas de metal para que ella los congelara como estatúas para tener la visión completa de la escultura. Luego les decía donde moverse y tras darles las gracias, les pedía que las soldaran. Me interesa lo meticuloso de un movimiento insignificante, y lo sumamente importante que es para una artistas y lo invisible que finalmente es.

Bibliografía & webgrafía
‘Black Wall‘, Louise Nevelson, 1959 | Tate
Nevelson in Process, 1977 | From the Vaults
Celant, G. (Ed.). (2013). Louise Nevelson. Skira / Pace Gallery.

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