Dentro de una canción en California Studios

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El imaginario cultural de occidente muestra que todo joven ha tenido su época de querer ser artista, ya sea actor, cantante o bailarín. No obstante, son ambiciones que si bien plausibles suenan lejanas a los que nunca han sido protagonistas de su propia película. Esa sensación cambia cuando en la puerta de casa tienes un estudio de grabación que ha congregado a artistas de talla nacional. Es el caso de California Studios en Carabanchel, en pleno corazón de Madrid, no en Los Ángeles.

En junio de 2014, abrió en la calle Jacinto Verdaguer 32 un local destinado a que las bandas de Madrid pudieran ir a ensayar, grabar sus temas, o poner a punto sus instrumentos. En otras palabras: materializar sus pasiones. Tras más de 10 años en el local, Víctor Saiz ha decidido que es hora de dar un paso adelante en su carrera, porque los sueños no congenian con la escasez de metros cuadrados.

El local será traspasado a otro dueño, pero Víctor, director y productor musical, no desiste, sino que abrirá un local en Villalba, más grande, tranquilo, y en sintonía con su ambición. La música de Carabanchel tiene un sonido y para descubrirlo hay que adentrarse en el proceso detrás de la grabación de una canción en California Studios.

¿Cuánto cuesta grabar una canción?

Grabar no es gratis, hay que tener en cuenta el precio que tiene una canción. MALO SERÁ, el grupo musical al que pertenezco, ha pagado 305 euros en total, desglosado en dos partes: 240 euros la grabación, mezcla y masterización; y 65 euros del alquiler de la batería, que no está incluido en el precio de grabación ya que hay artistas que llevan su propia batería.

Teniendo en cuenta otros estudios de grabación, se encuentra ligeramente por encima de la media, que oscila sobre los 28 euros la hora en Madrid. Nosotros en total estuvimos 10 horas, por lo que serían unos 30 euros por hora en California Studios. Al cálculo son poco más de 75 euros por persona. ¿Caro? ¿Barato? Todo depende del precio que le pongas a tu pasión, que quedará inmortalizada para futuras generaciones (si es que la canción llega a alguien). Además, no todos los estudios están en el centro de la ciudad.

Los protagonistas de esta historia son Víctor, una especie de sherpa que ayuda a los artistas a lograr sus objetivos musicales; Martina Castro, la cantante del grupo; Alejandro Marchal, el guitarrista; Daniel López, el baterista; y yo mismo, el bajista. También incluye a California Studios como entidad y conjunto, con todos sus trabajadores e instalaciones.

¿Cómo es grabar una canción?

Llegar a la conclusión de que detrás del click que haces en Spotify para escuchar tu canción preferida hay horas de trabajo de varias personas no es lo habitual. Desde el proceso de composición y ensayos pertinentes hasta que la canción ve la luz pasan meses. Un proceso que por las tendencias de escucha actuales, marcadas por la inmediatez, evoluciona más hacia el consumo de un producto procesado que hacia un disfrute del proceso de creación musical. Por lo que ya es más habitual ver superproducciones que se realizan en una semana.

Interior de la sala de producción

A la hora de grabar una canción en un estudio hay que separar varias partes, la primera y esencial es la grabación de los instrumentos en pistas separadas. Queda atrás la visión romántica y hollywoodiana de grabar todos los instrumentos en una misma toma que tanto se ve en series y películas, y que tan popular era en su momento. Una vez se graban, tienen que pasar por un tratamiento de edición, ya que puede haber ciertas notas ligeramente fuera de tono o pequeñas fallas que manchen el buen trabajo realizado. Después de la grabación y posterior edición de cada instrumento se pasa a la mezcla, en la que se regulan los volúmenes de todas las partes para crear una canción, más que un conjunto de pistas. El último paso es la revisión y masterización, que se refiere a la adaptación de la canción a todos los formatos posibles (cd, vinilo, mp3, móviles…).

Grabar una canción en California Studios

El proceso de contacto fue bastante sencillo. A través de su página web se ofrecen diversas maneras de contactar.  Rápidamente se acordó una fecha. Por parte de MALO SERÁ fueron varios los ensayos durante los días previos a la grabación. Para la banda es relativamente sencillo, deben conocer su propia canción y enviar al productor las pistas por separado de qué hace cada instrumento. Con ello se hace una idea de cómo suena la canción y utilizará esos audios de guía para la grabación.

Por parte del estudio, Víctor comentó: «Tienes que asegurarte de que, sea quien sea el que va a venir, esté lo más cómodo posible, ya que es fundamental para una experiencia como esta».

Así que procede a preparar un conjunto de ingredientes que culminan en un ambiente inigualable. Coloca las sillas, ajusta las luces, prepara la sala de grabación para que todo esté donde debe… 

Lo primero que llama la atención una vez llegas a California Studios y conoces a Víctor es la cercanía con la que te envuelve, parece que lo conoces de toda la vida. No tiene miedo a decir lo que piensa, y rápidamente te lo hace saber. Tras el acomodo de Dani, Víctor puso los 14 micrófonos en la batería, y ya estaban listos para grabar. En el proceso de microfonado pude mantener una conversación con Víctor en la que desveló la incansable pasión que tiene por su trabajo. «Son más de 10 años ya que llevo dedicándome a esto, desde que tenía vuestra edad más o menos», dice. También cuenta que, a pesar de lo gratificante que le resulta, es un trabajo con una curva de aprendizaje muy alta a la vez que interminable, ya que día a día perfecciona su oído y capacidad de entendimiento con los objetivos de sus clientes. La alta dificultad de entrada a la producción musical hace que sea un oficio en el que, si eres bueno, no vas a parar de trabajar, ya que no sobran productores ni ingenieros de sonido. Con los 14 micrófonos puestos, llegaba la hora de la verdad.

Ahora un cristal reforzado y unos cuantos metros cuadrados nos separaban de Dani, quien solo percibirá nuestra voz por los auriculares. Algo así como una experiencia casi carcelaria en la que la pretensión de lo perfecto impide la liberación del espíritu más infantil a la hora de tener una batería delante. La grabación de la batería, por su tiempo de preparación y de grabación, es lo que más se tarda en tener, ya que son muchos factores distintos a tener en cuenta.

Víctor advierte: «Vas a estar ahí un rato Dani, así que ponte cómodo, no te vuelvas loco y no me odies mucho».

Daniel López tocando la batería


Con un metrónomo a 200 bits por minuto y leves acordes de una cara guitarra mal grabada a las 03:00 de un miércoles laborable por parte de Alejandro, Dani estuvo cerca de una hora para grabar todos los matices de la batería y dejarla perfecta. Como si de una recreación de las últimas escenas de Whiplash se tratase, solo que no había una colorización tan cálida. Fueron numerosas tomas en las que, a pesar del esfuerzo de Dani y el apoyo de sus compañeros, hubo ciertas imperfecciones (que no errores) que hacían que ambas partes no estuvieran conformes. No obstante, no hubo ningún tipo de prisa respecto al tiempo destinado a cada instrumento. De hecho, Víctor tranquilizaba al batería a la vez que lo alentaba.

Tras los sudores fríos de Dani, era mi turno con el bajo eléctrico. Para grabar mi instrumento no era necesario que estuviera en la sala contigua, sino que tenía que estar con Víctor en la sala de mezcla. Con Víctor y con las cinco personas, o amigos, que vinieron a ver cómo iba la grabación. Tenía los nervios a flor de piel fruto de lo cual olvidé el puente de la canción, pero la complicidad entre productor y producidos era notable, por lo que se redujo la tensión en mis dedos de acero ante la fricción del largo nailon de mi Yamaha TRBX 304. Para el bajo, el procedimiento es similar, metrónomo a 200 bits por minuto, y la pista de grabación de Dani como guía.

Si la batería es el compás de una canción, el corazón que marca el ritmo de los latidos, el bajo es el alma; a pesar de que los formatos de escucha más habituales no son generosos con la apreciación de las frecuencias bajas. Es esencial para dar cohesión a una canción. Suaviza las distintas partes de la misma, y te acompaña suavemente por cada ápice de melodía que puedan producir voz y guitarra.

Con eso concluyó el primer día de grabación, cinco intensas horas en las que entre risas y frustraciones musicales la canción estaba más cerca de ser una realidad. 21:12 horas y Víctor se queda en el estudio para terminar de editar la pista de bajo y recoger el material usado. Una jornada que él había empezado a las 10:00 terminaba casi 12 horas después. Comenta que es la mentalidad bajo la que vive con su trabajo. Él es quien se pone el horario, él es su propio verdugo en muchas ocasiones, pero en ciertas ocasiones la pasión manda.

Al día siguiente volví a entrar por esa puerta blanca con un timbre un poco molesto, era el momento de grabar guitarras y voz. Los preparativos fueron sencillos con la guitarra, mismo proceso que con el bajo, y Alejandro cumplió su papel con creces. Era él quien había creado la canción. Aunque Víctor notó rápidamente que algo raro sucedía con la guitarra de Alejandro, por lo que tuvieron que afinar numerosas veces las guitarras y corregir la manera de tocar del guitarrista, ya que creaba notas fantasma con sus dedos al aire que entorpecían el sonido. El mástil de las guitarras suele estar hecho de madera, un material que por diversos motivos puede contraerse (ya sea la temperatura, el uso, la humedad…). Es por ello que es recomendable llevar tu instrumento al lutier al menos una vez al año.

Faltaba la voz de Martina. Para su grabación es esencial que esté aislada en la sala contigua, Víctor fue con ella y, mientras colocaba un dorado micrófono y un alto atril, se encargó de calmar sus miedos e intentar que estuviera tranquila. Las voces, junto a la batería, suponen un reto a la hora de grabar, ya que es uno de los elementos que primero llega al oído de aquel que escucha. Martina, en sus oídos, tenía las pistas de batería, bajo y guitarra, sin metrónomo.

Seis personas en la sala de mezcla atentos. Una persona en la sala de grabación. Aquí se materializó un problema que acarrea a todo el grupo, y es que si bien tocan instrumentos o cantan, nadie sabe de teoría musical. Las frases de «baja un tono» o «cuidado los agudos» sonaban extranjeras para los oídos de los no enterados. Pero si una capacidad maravillosa tiene la lengua es que resulta en el entendimiento de ambas partes.

Tras varias tomas, Víctor quedó satisfecho. La banda también. Se hicieron numerosas escuchas de todo lo que se había grabado, sin mezclar y masterizar, y el resultado, aunque no es el final, convence. Había acabado la jornada en California Studios, y MALO SERÁ sacará en un mes el resultado de horas de trabajo. Ahora, Víctor tiene que mezclar y masterizar. Una vez hecho, llamará a la banda para ver si está conforme con el resultado, y si es así, dar por finalizada la relación no contractual que se había establecido entre ambas partes.

Atril y micrófono de la sala de grabación

El grupo no es el único que valora positivamente su experiencia en el estudio, en Google acumulan más de 200 reseñas con una media de 4.9, situando al estudio en uno de los locales mejor valorados del sector.

Frente al abismo de despedida que evoca el haber acabado la canción y saber que Víctor cambia de localización, solo queda comprender por qué un estudio en Carabanchel ha tenido tanto éxito. Y si bien el factor calidad es esencial de cara a cualquier tipo de experiencia, es el conjunto de lo que sienten los artistas cuando están aquí lo que hace que California y sus trabajadores se hayan hecho un hueco en el corazón de Carabanchel. El local será traspasado a otra persona de confianza de Víctor, por lo que es seguro que quedará en buenas manos. Por otro lado, las salas de ensayo y el servicio de lutier seguirán estando disponibles, ayudando a construir tejido social en un momento cultural tan tenso para los artistas.

Todo seguirá igual, el mundo seguirá girando y la gente andando, pero siempre habrá una luz que no se extingue en un polígono industrial de Villalba, un renovado California Studios, más grande, tranquilo y cómodo para aquellos que lo visiten. A medida que uno crece también busca la tranquilidad y estabilidad de su proyecto de vida, pero la historia de Víctor y California Studios no ha hecho más que empezar.

La canción saldrá a la luz el viernes 22 de noviembre, y en este enlace podéis hacer presave para tenerla en cuanto salga.

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